
Mientras millones de padres de familia hacen cuentas para ver quién cuidará a sus hijos durante casi tres meses, en el gobierno federal decidieron que la mejor manera de enfrentar el calor, la incapacidad administrativa y el caos logístico rumbo al Mundial es simplemente cerrar las escuelas antes de tiempo. Mario Delgado salió a vender la idea como si fuera un gran acuerdo nacional, pero lo único que provocó fue una lluvia de insultos en redes sociales tan fuerte, que terminó escondiendo los comentarios en sus perfiles. Así de “popular” resultó la brillante ocurrencia de dejar a México sin clases desde junio.
Y claro, cuando les conviene hablan del “pueblo sabio”, de la consulta y de escuchar a la gente… pero cuando la realidad les explota en la cara, toman decisiones desde el escritorio y que se jodan los demás. Porque el problema no es solo el calendario escolar; el problema es un gobierno que lleva años improvisando. Cancelaron el NAICM por capricho ideológico, abandonaron infraestructura clave en la Ciudad de México y ahora pretenden justificar todo con “la ola de calor”. La vieja confiable: echarle la culpa al clima para no aceptar que no pueden administrar ni un abanico.
México arrastra uno de los niveles educativos más rezagados de la OCDE, miles de estudiantes siguen sin recuperar el aprendizaje perdido tras la pandemia y aun así la prioridad parece ser tener menos clases, menos exigencia y menos ciudadanos cuestionando. Porque un pueblo ocupado sobreviviendo y entretenido en vacaciones forzadas incomoda menos que uno informado. Al final, el mensaje del régimen es clarísimo: mientras el país se cae a pedazos, ellos prefieren apagar el salón y salir antes al recreo.
Y para quienes están alarmados porque redujeron el ciclo escolar y aseguran que el rezago educativo crecerá, consideren que solo es necesario saber un poco de estufas de leña para ser científica, que cualquier meserita de lonchería puede ser gobernadora, que un mecánico automotriz práctico puede ser gobernador, que un abogado que se graduó sin estudiar un solo día puede ser fiscal general de la República y que un universitario con carrera de 14 años y promedio del nabo que nunca ha trabajado… puede ser presidente.


